Ciudades y Tableros: o por qué hablar sobre Juegos de Mesa, desde la Arquitectura
- Arq. Manuel Ferro

- 9 ene
- 3 Min. de lectura
Cuando pensamos en arquitectura y urbanismo, solemos imaginar usos de suelo, planos, edificios, plazas y ciudades enteras. Difícilmente lo asociamos con tableros, dados o cartas. Y sin embargo, los juegos de mesa tienen mucho en común con el diseño de los espacios que habitamos: ambos crean mundos posibles, establecen reglas, condicionan acciones, rutas o recorridos y generan experiencias tanto individuales como colectivas.
Como arquitecto y urbanista, y también como entusiasta casi coleccionista de juegos de mesa, he descubierto que cada tablero es en realidad una ciudad en miniatura, un territorio simbólico donde las dinámicas sociales y espaciales se ponen a prueba. Esta serie de artículos nace de esa intersección: de la pasión por el diseño del espacio y la fascinación por el juego.

Los tableros como mapas del mundo
Un tablero no es solo un pedazo de cartón ilustrado. Es una representación condensada de territorios, conflictos o comunidades:
En Monopoly se han puesto a prueba amistades e incluso relaciones familiares, con tal de no hipotecar todas tus propiedades. En Risk, el mundo se reduce a un mapa geopolítico que nos obliga a pensar en fronteras, en estrategias de expansión y de control territorial. En Legends of Andor, el tablero es un reino con montañas, ríos y castillos que determinan los retos de los héroes. En Chronicles of Crime, cada partida es un recorrido urbano (en gran parte digital) de: barrios, calles y personajes que conforman una ciudad viva llena de personajes que hay que descifrar.
Cada juego nos recuerda que los mapas no solo representan, sino que organizan la experiencia humana, del mismo modo que lo hace una planta arquitectónica o un plan maestro urbano.

El arquitecto como jugador y narrador
Diseñar un edificio o una ciudad es, en cierto sentido, como diseñar un juego: ambos requieren pensar y delinear reglas, flujos y dinámicas sociales; diseñar "roles".
Cuando jugamos Dungeons & Dragons, Werewolf, Vampire: The Masquerade, Charros Negros (de Otto Garay) o cualquier otro juego de rol, experimentamos cómo la confianza, el miedo, el poder, la bondad y el ingenio, ya sea individual o colectivo, ayudan a moldear la identidad de quienes están involucrados, la identidad grupal se transforma, se adapta.
El arquitecto, al igual que el diseñador de juegos, es un narrador que construye escenarios. No solo coloca muros o define mecánicas: propone experiencias que luego otros "jugadores" (usuarios) vivirán e interpretarán.

Aprender del juego para pensar la ciudad
Los juegos de mesa son un laboratorio en miniatura. Nos permiten explorar, en un ambiente seguro y lúdico, lo que en la vida real sería caótico o imposible.
¿Qué nos dice Sherlock Holmes: Consulting Detective sobre la manera en que exploramos el mapa de Londres de finales del siglo XIX, calle por calle, pista por pista? ¿Cómo nos hace reflexionar Dead of Winter sobre la importancia de los espacios comunes y cómo la arquitectura del refugio es tan importante como las decisiones colectivas en momentos de crisis? ¿De qué manera Risk o Twilight Struggle nos recuerdan que los mapas siempre son una visión política del mundo?
Cada partida ofrece una lección para repensar cómo habitamos, diseñamos y compartimos los espacios.

Hacia una serie: Ciudades y Tableros
Este artículo es el inicio de una serie quincenal donde exploraremos el cruce entre ciudad y tablero. Algunos de los temas que abordaremos son:
Juegos que representan ciudades y territorios.
Mecánicas que simulan dinámicas sociales, comunitarias o urbanas.
Lecciones que los juegos ofrecen para la práctica arquitectónica y urbanística.
Reflexiones sobre cómo la arquitectura también puede pensarse como un gran tablero en escala real.
O simplemente el impulso por hablar y compartir algún juego en especial que valga la pena reseñar.
Porque después de todo, los juegos de mesa no son solo entretenimiento: son metáforas poderosas sobre cómo diseñamos y vivimos el espacio, y de cómo decidimos desenvolvernos en el mundo.

Y al final...?!
Cada vez que abrimos una caja de juego desplegamos un universo de reglas, mapas y figuras que, en esencia, nos hablan de lo mismo que una ciudad: cómo convivimos, cómo nos organizamos, cómo mediamos entre conflictos y cómo damos forma a nuestras historias colectivas.
Este blog quiere tender un puente entre dos pasiones: la arquitectura y el juego. Porque toda ciudad, de alguna manera, también es un juego de mesa, sólo que a escala 1:1.
Tableros de juego: Catán, Legends of Andor, Scotland Yard.







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